Huella ecológica

 La huella ecológica se ha consolidado como un indicador de sostenibilidad de gran utilidad para evaluar la incidencia del modelo socioeconómico sobre el planeta. Necesitamos tener nuevos indicadores que tengan en cuenta parámetros de viabilidad de la economía dentro del sistema Tierra, así como la distribución de la riqueza y el bienestar. Indicadores que dejen atrás el PIB como única guía de la economía.

La huella ecológica es un indicador biofísico de sostenibilidad integrador que se define como “el total de superficie ecológicamente productiva necesaria para producir los recursos consumidos por un ciudadano medio de una determinada comunidad humana, así como la necesaria para absorber las emisiones que genera, independientemente de la localización de estas superficies”. Contabiliza, por tanto, el flujo de materiales y de energía, provenientes, en última instancia, de sistemas ecológicos o del flujo de energía directa del Sol en sus diferentes manifestaciones. 

Por otro lado, se necesitan sistemas ecológicos para absorber los residuos generados durante el proceso de producción y el uso. Además, tiene en cuenta el espacio es también ocupado con infraestructuras, viviendas, equipamientos… reduciendo así las superficies de ecosistemas productivos.

La ecológica sería la ideal, la perfeccion con respecto a un modelo no sostenible, porque lo sostenible no es lo ideal si hablamos de desarrollo sostenible.

Economía ambiental es lo que entendemos por desarrollo sostenible (tiene trampa), es mejor que la convencional que nos está perjudicando, pero al menos tiene alguna mejora.

La ecológica es una utopía, algo inalcanzable, una utopía es algo inédito y viable, porque mientras está en el camino vas produciendo cambios. 

Sostenibilidad es no usar el planeta de manera que de aquí a 50 años no se gaste todo el agua, estamos de paso, no podemos usar todos los recursos naturales como si fueran míos, tenemos que dejarlos también a generaciones futuras.



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